Sara se confiesa su versión swinger

Así empezó todo.

Había quedado con mi amiga Elena para que me ayudase en la elección de un bikini, ya la situación prometía, me daba un morbo especial, pues ya en alguna ocasión, mi marido y yo habíamos fantaseado en la cama con ella. Cuando mi marido y yo llegamos al centro comercial ya estaba ella esperándonos mientras miraba algunos bikinis, me uní a ella y después de echarle un vistazo, y coger los que nos parecían mas interesantes nos dirigimos al probador, elegimos el probador mas amplio para estar las dos mas cómodas, mi marido se quedo justamente delante de las cortinillas del probador, por si necesitábamos algo, al final ella también había visto algunos bikinis que le gustaban y decidió probárselos,

estábamos las dos un poco tímidas e indecisas de quien empezaba a quitarse la ropa, pero comenzamos a hablar de que las dos teníamos prácticamente el mismo cuerpo, y todo fue sobre la marcha, al quitarme el tanga ella se percato de que estaba totalmente depilada, ella tenia ganas de depilárselo también y le enseñe como quedaba, la cosa empezó a ponerse calentita, ella vio una cicatriz que tengo y contemplándola me comentaba lo bien que me había quedado, me toco y se acerco para verla mejor, y el vello se me puso de punta, la piel se me erizo, y continuamos probándonos y llamando a mi marido para que diese su opinión, a el le gustaba mucho esta situación, yo se lo notaba en su cara de satisfacción y a la vez de pícaro, pero a nosotras también nos ponía un poco.

Al probarme uno de los bikinis estaba un poco dudosa, por culpa del sujetador, ya que era de relleno y no me quedaba bien colocado, así que ella ni corta ni perezosa metió su mano por dentro del sujetador muy suavemente, cogió mi pecho y lo colocó en su sitio, dándome un vuelco el corazón y haciendo lo mismo con el otro, cuando aun tenia la mano por dentro del sujetador, mi marido corrió las cortinas y cuando nos vio se quedo sin saber que hacer, pero nosotras empezamos a besarnos, a buscar nuestras lenguas y comenzamos a desnudarnos la una a la otra, mi marido no se decidía pero era una de las cosas mas excitantes que había visto nunca, así pues nosotras nos miramos, nos sonreímos y lo acercamos a nosotras agarrándolo por su pecho, desnudándolo entre las dos,

lo primero que el hizo fue darme un morreo, para luego meter la lengua en la boca de Elena que le correspondió con un profundo beso, ella se sentó en el taburete del probador y yo había ido deslizando mi lengua, por el cuerpo de ella, deteniéndome en sus pechos para luego seguir bajando y meter mi cabeza entre sus piernas y comerle suavemente su coño, a mi marido le debió gustar la idea, pues también bajo hasta sus piernas y nuestras lenguas se juntaron buscando su clítoris, ella comenzó a suspirar, y en poco tiempo notamos que estaba teniendo un orgasmo silencioso pero intenso y duradero.

Entonces mi marido me toco el coño y notó que estaba húmeda, entonces lo sentamos a él en el taburete ,cogimos su polla y las dos arrodilladas comenzamos a comérsela, Elena empezó a meterse su miembro muy despacito en la boca, ejerciendo una leve presión con los labios, mientras yo le chupaba y jugaba con sus huevos, ella seguía pasando su lengua hasta llegar al capullo y seguir lamiéndolo, nosotras jugábamos con nuestras leguas, rozándolas y besándonos para luego seguirle haciendo la mejor mamada de su vida, luego cogí la polla de mi marido y me senté encima de él dándole la espalda y metiéndomela hasta el fondo de golpe, estaba muy cachonda, subía para luego bajar otra vez y metérmela hasta los huevos, Elena se levanto y vino derecha a mi boca, comenzó a besarme, yo le acariciaba sus bonitos pechos mientras ella me cogía cariñosamente por la cabeza, acariciandomela con ternura y deseo, comencé a correrme, mi corazón cada vez se me aceleraba mas y mi respiración era mas agitada y profunda;

Tuve que levantarme pues creo que si seguía un poco más, él no hubiera aguantado y yo quería que siguiese gozando un poco mas de esta situación, tan soñada por cualquier hombre, así pues nosotras empezamos con un excitante jueguecito entre las dos, besándonos, acariciándonos, notando como a él se le ponía cada vez mas dura y decidimos ir a por ella, las dos nos estábamos comiendo su polla, nos la turnábamos haciéndola desaparecer en nuestra boca.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *